jueves, 11 de marzo de 2004

Es triste que la gente se mate sin ninguna razón, y aún más triste cuando las víctimas somos "nosotros".
Es sucio que la televisión -diría "las cadenas de televisión si hubiera un mínimo de pluralidad informativa"- se preocupe más de mostrarnos el morbo de la sangre que de informar. La información es una cosa; las imágenes de gente sangrando y testigos llorando son morbo, puro morbo.
Es absurdo que los políticos suspendan por un día la campaña de mentiras y se dediquen en cambio a intentar asomarse a cualquier cadena para decirnos lo malos que son unos y lo buenos que son ellos.
Es mentira el rollo que nos van a contar de que todos rechazan la violencia cuando como país hemos apoyado -y estamos apoyando- la violencia en otros países para defender no se que oscuros intereses políticos y comerciales.
Es ilógico un atentado así, en un momento así, a no ser que los autores quieran que la gente vote al pp, claro que no se le puede pedir mucho sentido común a una panda de asesinos que han perdido el norte -sin coñas- hace ya mucho tiempo.

Matar a una persona para defender una idea no es defender una idea: es matar a una persona.

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