jueves, 25 de septiembre de 2003

A veces vas a comprar algo y es difícil encontrar ese algo sin una marca de esas estúpidas, de las que te venden, más que un producto, un diseño, un estilo de vida; de las que te hacen sentirte elegante y auténtico al mismo tiempo. Vaya mierda.

Nos quieren hacer creer que poseer o llevar puestas cosas "especiales" nos hace especiales. Lo triste es que muchas veces lo consiguen.

La modas son "estilo" manufacturado al por mayor para gente sin ideas propias. O quizá para gente con más dinero que ideas.

Cuando la marca o la etiqueta es lo que más se ve en una prenda de vestir yo leo "soy gilipollas"; no lo puedo evitar.

El consumismo es una gran idea para darle una utilidad al exceso de dinero que hay en el mundo. Vendemos nuestro tiempo (nuestra vida) que es lo que realmente importa para poder obtener a cambio productos que no necesitamos pero que, dado nuestro vació espiritual, es la única forma segura que conocemos para sentirnos mejor, más especiales, más auténticos...

lunes, 22 de septiembre de 2003

Cualquier día es bueno para dejar de escribir y cualquier día es bueno para volver a hacerlo. Pero, ¿donde están los blogs cuando nadie escribe más en ellos y nadie los lee? ¿En el cielo de los blogs? Es extraño, tantas palabras durmiendo en el disco duro de algún ordenador que nadie sabe donde está... (y gratis :-)

Estoy leyendo un libro sobre Budismo. Interesante. Creo que sobrevivirá al Cristianismo y a todas las otras religiones. Si es que algún día el mundo se libra por fin de la religión.

Sí, la religión. No hay religiones buenas ni malas, simplemente hay religiones más evolucionadas y menos; y en el mundo ha muerto ya tanta gente por culpa de las religiones que quizá deberían probar a prohibir las religiones y legalizar las drogas. Aunque supongo que alguna gente la necesita o, al menos, le es útil.

"Cuando el hombre no cree en Dios no es que no crea en nada; es que cree en muchas más cosas" (No-se-quien?)

lunes, 4 de agosto de 2003

Hola, hola, y Ola.

lunes, 21 de julio de 2003

Un libro interesante sobre Derecho e Internet: Código ("Code"), Lawrence Lessing.

lunes, 2 de junio de 2003

Algo enviado a un foro a cuenta de un libro y un relato

Es cuando menos refrescante leer cosas así en esta "dictadura" de lo políticamente correcto en que vivimos en la que parece que la literatura debe tener también valor educativo, como los libros de texto del colegio.

¿Y no habría que prohibir la biblia por ser un libro claramente machista, al menos todo el antiguo testamento?

Ah, ¿que hay cosas que hay que poner en su contexto ? Pues eso digo yo.

Triste, que partidos políticos que se definen como progresistas, como adalides de la libertad de expresión, sean los que se atreven a poner el grito en el cielo cuando alguien publica algo que no está de acuerdo con su versión de la libertad de expresión.

¿Que deberían incluir una advertencia en la portada del libro, del tipo "Este libro puede herir sensibilidades y se desaconseja su lectura a...". Pues sí, seguramente sí.

La censura, desgraciadamente, en un momento en el que la palabra en sí misma "queda mal" se esconde detrás de otras muchas aparentes motivaciones. Pero si amenazar a alguien con que va a perder su trabajo por publicar algo no es censura... Claro que en una cultura en la que matar gente inocente e indefensa no es un crimen, es "una guerra justa" uno no se sorprende ya de nada.

Claro que cualquiera puede hacer una película que sí es una apología del genocicio (aunque parece que lo de genocidio es solo con los judios, porque matar indios, arabes o japoneses, no lo es). Tantas películas claramente racistas (otra de vaqueros) , tantas películas en las que se justifican las torturas policiales y se plantea el asesinato como un juego más que como un crimen, emitidas en horario infantil, y nadie se escandaliza (debo ser el único)...

Gracioso que semejante revuelo a lo que va a contribuir es a darle una notoriedad y difusión al libro y al autor que no sé si se merecen. Ni que sí, ni que no, simplemente que no lo sé porque no he leído el libro.

Y esperemos que el caso no llegue a la justicia. Porque un país en el que existen jueces que piensan que llevar una minifalda es incitar a la violación, es muy posible que un libro así pudiera ser prohibido. Son manifestaciones opuestas de la misma actitud retrógrada. El mundo está lleno de pequeños dictadores en potencia que piensan que su moral debería ser la de todo el mundo. Y lo triste es que muchas de esas personas ocupan cargos importantes en este sucedáneo de democracia en el que vivimos.

¿Y quien ha leido el libro y se siente incitado a la violación, creo que debería plantearse quién es el enfermo. Ah, que yo no, pero quizá otros sí? Claro, claro....

En resumen, creo que me voy a comprar el libro, si lo encuentro.

domingo, 25 de mayo de 2003

Hoy votan todos menos yo. Creo que vamos a ver otra vez como la memoria de los electores es como la de los peces... Mucha manifestación, y a la hora de la verdad, nada.

De todas formas, esta democracia que tenemos es un sucedáneo. Pero todo se puede cambiar, aunque de momento lo único que se me ocurre es romper cosas. Pero ellos quieren hacernos creer que no hay alternativas.

Me hacen gracia las campañas electorales. Se gastan nuestro dinero en ensuciar la ciudad con carteles de tios feos, nos tratan como si fuéramos imbéciles (y la cantidad de gente que va a los mítines prueba que de hecho lo somos) y esperan que nos olvidemos de lo que han hecho los últimos cuatro años y nos acordemos solo de las promesas nuevas.

Y lo bueno de la democracia es que la mayoría tiene la mierda que se merece.

sábado, 29 de marzo de 2003

Un fin de semana tranquilo en el centro de Madrid. Extraño, ¿dónde se han metido los manifestantes? Un día tranquilo, un día bonito, un día para retomar cosas como esto de los blogs, aunque sólo me lea yo.... En fin, es gratis...

Los últimos dos fines de semana daba un poco de miedo pasearse por el centro. Parecía que la guerra estaba aquí y no en Irak.

Vegonzosa actuación de la policía estas últimas semanas, aunque la culpa no es suya. Cumplen órdenes.

sábado, 15 de marzo de 2003

Ellos creían que nos habíamos cansado de protestas y que les habíamos dejado libres para seguir en su alucinada carrera hacia la guerra. Se equivocaron. Nosotros, los que hoy nos estamos manifestando, aquí y en todo el mundo, somos como aquella pequeña mosca que obstinadamente vuelve una y otra vez a clavar su aguijón en las partes sensibles de la bestia. Somos, en palabras populares, claras y rotundas para que mejor se entiendan, la mosca cojonera del poder.

Ellos quieren la guerra, pero nosotros no les vamos a dejar en paz. A nuestro compromiso, ponderado en las conciencias y proclamado en las calles, no le harán perder vigencia y autoridad (también nosotros tenemos autoridad) ni la primera bomba ni la última que vengan a caer sobre Irak.

No digan los señores y las señoras del poder que nos manifestamos para salvar la vida y el régimen de Sadam Husein. Mienten con todos los dientes que tienen en la boca. Nos manifestamos, eso sí, por el derecho y por la justicia. Nos manifestamos contra la ley de la selva que Estados Unidos y sus acólitos antiguos y modernos quieren imponer al mundo. Nos manifestamos por la voluntad de paz de la gente honesta y contra los caprichos belicistas de políticos a quienes les sobra en ambición lo que les va faltando en inteligencia y sensibilidad. Nos manifestamos en contra del concubinato de los Estados con los super-poderes económicos de todo tipo que gobiernan el mundo. La tierra pertenece a los pueblos que la habitan, no a aquellos que, con el pretexto de una representación democrática descaradamente pervertida, al final les explotan, manipulan y engañan. Nos manifestamos para salvar la democracia en peligro.

Hasta ahora la humanidad ha sido siempre educada para la guerra, nunca para la paz. Constantemente nos aturden las orejas con la afirmación de que si queremos la paz mañana no tendremos más remedio que hacer la guerra hoy. No somos tan ingenuos para creer en una paz eterna y universal, pero si los seres humanos hemos sido capaces de crear, a lo largo de la historia, bellezas y maravillas que a todos nos dignifican y engrandecen, entonces es tiempo de meter mano a la más maravillosa y hermosa de todas las tareas: la incesante contrucción de la paz. Pero que esa paz sea la paz de la dignidad y del respeto humano, no la paz de una sumisión y de una humillación que demasiadas veces vienen disfrazadas bajo la mascarilla de una falsa amistad protectora.

Ya es hora de que las razones de la fuerza dejen de prevalecer sobre la fuerza de la razón. Ya es hora de que el espíritu positivo de la humanidad que somos se dedique, de una vez, a sanar las innúmeras miserias del mundo. Esa es su vocación y su promesa, no la de pactar con supuestos o auténticos "ejes del mal".

Amenamente estaban Bush, Blair y Aznar charlando sobre lo divino y sobre lo deshumano, seguros y tranquilos en su papel de poderosos hechiceros, expertos en trucos de trilero y conocedores de eméritos de todas las trampas de la propaganda engañosa y de la falsedad sistemática, cuando en el despacho oval donde se encontraban reunidos irrumpió la terrible noticia de que los Estados Unidos de América del Norte habían dejado de ser la única gran potencia mundial. Antes de que Bush pudiera asestar el primer puñetazo en la mesa, vuestro presidente José María Aznar se dio prisa en declarar que esa nueva gran potencia no era España. "Te lo juro, George", dijo. "Mi Reino Unido tampoco", añadió rápidamente Blair para cortar la naciente suspicacia de Bush. "Si no eres tú y tú no eres, ¿quién es entonces?", preguntó Bush. Fue Colin Powell, mal creyendo él mismo en lo que estaba pronunciando su propia boca, quien dijo "La opinión pública, señor presidente".

Ya habéis comprendido que esta historieta es un simple invento mío. Os pido por tanto que no le deis importancia. Pero sí la tiene que lo que ya es una evidencia para todos, la más exaltadora y feliz evidencia de estos conturbados tiempos: los hechizeros de Bush, Blair y Aznar, sin quererlo, sin proponérselo, nada más que por sus malas artes y peores intenciones, han hecho surgir, espontáneo e incontenible, un gigantesco, un inmenso movimiento de opinión pública. Un nuevo grito de "No pasarán", con las palabras "No a la guerra", recorre el mundo.

No hay ninguna exageración en decir que la opinión pública mundial contra la guerra se ha convertido en una potencia con la cual el poder tiene que contar. Nos enfrentamos deliberadamente a los que quieren la guerra, les decimos "NO", y si aún así siguen empecinados en su demencial afán y desencadenan una vez más los caballos del apocalipsis, entonces les avisamos desde aquí que esta manifestación no es la última, que continuaremos las protestas durante todo el tiempo que dure la guerra, e incluso más allá, porque a partir de hoy ya no se tratará simplemente de decir "No a la guerra", se tratará de luchar todos los días y en todas las instancias para que la paz sea una realidad, para que la paz deje de ser manipulada como un elemento de chantaje emocional y sentimental con que se pretende justificar guerras.

Sin paz, sin una paz auténtica, justa y respetuosa, no habrá derechos humanos. Y sin derechos humanos -todos ellos, uno por uno- la democracia nunca será más que un sarcasmo, una ofensa a la razón, una tomadura de pelo. Los que estamos aquí somos una parte de la nueva potencia mundial. Asumimos nuestras responsabilidades. Vamos a luchar con el corazón y el cerebro, con la voluntad y la ilusión. Sabemos que los seres humanos somos capaces de lo mejor y de lo peor. Ellos (no necesito ahora decir sus nombres) han elegido lo peor. Nosotros hemos elegido lo mejor.

(Manifiesto de la manifestación del otro día leido por José Saramago. Este me gusta, porque la verdad es que aquel que leyó Almodóvar daba un poco de pena... )

lunes, 24 de febrero de 2003

Otra manifestación, otra pegatina. Esta dice "Nunca Mais".

Otra causa perdida.

Y la gente es tan sumamente gilipollas que volverá a votar a los mismos chorizos.

sábado, 15 de febrero de 2003

Me jode que ya no aparezco el primero cuando buscas reyero en Google. Y los blogs puntúan bastante, je, je.